LA ALEGRÍA DE ELZA. Mariette Monpierre

descargaUn viaje en busca de un padre que abandonó a su familia. Un viaje con una fuerte carga autobiográfica como explica la directora de Guadalupe: Mariette Monpierre. Traslada a la pantalla sus sentimientos, sensaciones ante la necesidad de explicarse el porqué su padre había abandonado a su madre y a su hermana. Un pálpito profundo por acercarse a su padre de todos los modos posibles. En algunos momentos puede caer en tintes propios del melodrama pero sale airosa si la miramos desde lo naif. La autora tiene una visión tierna y emocional que le conecta con la joven que un día fue y también viajó a Guadalupe en busca de la figura paterna que no tuvo.

Hay algunas claves que explica la directora nos hacen comprender de un modo más profundo la peli. Mariette Monpierre sugiere que la construcción de la masculinidad en los varones afrocaribeños está basada en una tradición que proviene de la esclavitud. El hecho de que fueran separados de sus familias por el comercio esclavista, hizo que durante siglos no se responsabilizaran de su progenie y ha generado que los hogares caribeños sean casi exclusivamente monomarentales. El cuidado de los hijos/as y la responsabilidad sobre su crianza recae sobre ellas. Es lo que la directora llama hombres mariposa porque salen volando sin centrarse en ningún hogar. Desde este punto de vista el colonialismo sería responsable directo. Una de las reacciones postcoloniales sería la construcción de otros modelos de paternidad como representa el personaje del padre de la niña pequeña que lucha por la custodia de su hija.

Como punto interesante, la elección del tema, una mujer que hace preguntas, que viaja sola, que toma decisiones. Stana Roumillac, le da a su personaje una determinación potente. Una heroína justiciera que intenta establecer otro tipo de relaciones. Sin embargo, no tiene ningún componente de contenido militante anticolonial aunque visibiliza desde la voz femenina protagonista, el racismo, machismo, clasismo de una sociedad donde la desigualdad postcolonial sigue siendo mas que evidente.

La diáspora aportando al cine actual de las comunidades africanas caribeñas y haciéndolo desde la voz de una mujer protagonista. Interesante camino que esperamos siga promocionándose y que Mariette Monpierre no necesite otros 6 años para conseguir recursos para poder realizar su segunda peli.

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