Our terrible country. La guerra en Siria.

Yassin al-Haj Saleh es un intelectual sirio, disidente que influyó en la revolución siria. Ziad Homsi es un cineasta que ayudó al primero a buscar una ruta hacia Turquía y después poder regresar a rescatar a su mujer Samira. Ambos exponen sus ideas sobre la Siria actual. El codirector Mohamed Ali Atassi recorrió el mismo periplo pero no expone su visión ante las cámaras.

En esa odisea percibimos la frustración por el fracaso de la revolución que quería derrocar el régimen de Al-Assad y caminar por sendas de mayor libertad. La terrible represión y el ascenso del estado islámico al que los protagonistas identifican como extranjeros nos va introduciendo en el desgarrador panorama sirio. Consideran que ya no es su país pero a la vez no tienen otro y deben defender a su familia.

La narración con los medios precarios del tiempo de guerra introducen skype y hace que la voz de Samira, la esposa de Yassin, dé voz a los que se quedan en el interior de un país destrozado. Al final de documental sabemos que Samira junto a otros amigos fue secuestrada y se desconoce su paradero a día de hoy. En este documental aparecen muy pocas mujeres de cara a la cámara, pocas en las calles, pocas en los espacios públicos. Vemos a Samira ante la cámara y nos parece una heroína pero cuando la vemos por las calles junto a otra joven, de cara a la cámara sin temor a lo que puedan hacerle sentimos que estamos ante una persona con un valor interior muy fuerte. Si oímos a otros entrevistados, nos percatamos de que los derechos de las mujeres van hacia atrás a pasos agigantados. Uno de ellos sin ningún reparo afirmaba ante la cámara que las mujeres debían quedarse relegadas de los espacios públicos y que a sus mujeres les obligaba a esconder el rostro. Es evidente y generalizado si continuamos viendo el documental.

No olvidar la realidad de Siria, atender los campamentos de refugiados, introducir políticas de paz efectivas son medidas que no se han llevado a cabo. Yassin será consciente de la decepción de Occidente mientras como exiliado sigue trabajando para ayudar a su país desde el campo de la cultura y el conocimiento.

El festival Punto de Vista de Pamplona le otorgó el premio al mejor documental, reconociendo el esfuerzo por mostrar y analizar en caliente una realidad tan dura con todas sus contradicciones.

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